A mi generación le tocó una época privilegiada en cuanto a educación sexual. Anteriormente, los padres no tenían mucha confianza para hablar con sus hijos acerca del tema, y muchas veces, la única instrucción que se recibía al respecto era "espera hasta el matrimonio" (sobre todo para las mujeres, con los chicos siempre se ha tenido mayor apertura a que puedan experimentar).
Actualmente, desde la primaria se empieza a educar a los chavos sobre sexualidad, comienzan a conocer mejor su cuerpo y existen menos tabúes alrededor de temas como la masturbación y la virginidad. En esta época de diversidad y tolerancia, esperar hasta el matrimonio es algo que muy pocas personas llevan a cabo y por lo general, los jóvenes tienen más de una pareja sexual a lo largo de sus vidas.
Me he dado cuenta de que al menos se ha logrado crear cierta conciencia respecto al riesgo de un embarazo no deseado. Los jóvenes están preocupados por evitar convertirse en padres antes de tiempo. Aunque por desgracia aún se tiene registro de que el 50 porciento de los adolescentes aún tiene sexo sin ningún tipo de protección, ya hay muchos recurren a métodos anticonceptivos como pastillas, parches, e incluso la píldora del día siguiente.
No obstante, es alarmante notar que para muchos jóvenes, el embarazo es el único riesgo contemplado al tener relaciones sexuales sin protección. Mientras estén utilizando métodos anticonceptivos, piensan que no hay ningún peligro. Son en realidad muy pocos los que se detienen a pensar en que un embarazo en realidad no es la consecuencia más catastrófica a la que se están exponiendo. Tener relaciones sexuales sin protección es, realmente, jugar a la ruleta rusa. En cualquier momento te puede tocar la bala.
El Virus del Papiloma Humano, la infección de transmisión sexual más frecuente, afecta a 630 millones de personas en el mundo. El 29 porciento de las mujeres que lo contraen fueron contagiadas por su primera pareja sexual. Asimismo, 33 millones de personas en el mundo viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, y se tiene registro de que en los últimos dos años, el 45 porciento de las nuevas infecciones por este virus, se dieron en personas entre 15 y 24 años. Ambas son enfermedades que no presentan síntomas externos. No es posible saber si una persona está enferma a menos de que se le realicen estudios de laboratorio.
Para contagiarse basta con que tu pareja haya tenido relaciones sexuales una sola vez con una sola persona infectada. No se necesita ser promiscuo y tener relaciones con muchas personas. Una sola basta para contagiarse.
En la actualidad, ningún método anticonceptivo que no sea de barrera es capaz de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Las pastillas anticonceptivas, el parche y las inyecciones son métodos útiles para matrimonios o parejas que nunca han tenido relaciones sexuales con otras personas. Para las personas que han tenido una o más parejas anteriores a la actual, lo mejor es utilizar condón.
No es cuestión de desconfianza, ni de pensar que tu pareja te es infiel y se va a contagiar. No es posible estar seguro de que no se encuentre infectado ya si en el pasado estuvo con otras personas. La mejor manera de saberlo es sometiéndose a una prueba de sangre.
Y la mejor manera de evitar ponerse en riesgo es jamás tener relaciones sexuales sin preservativo. Ya no se trata sólo de evitar traer una nueva vida al mundo sin estar preparados; al tener relaciones sin protección realmente estás arriesgándote a perder tu propia vida.
viernes, 6 de marzo de 2009
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