martes, 17 de febrero de 2009

Paranoia

Desde que me asaltaron, no puedo evitar tener cierto miedo de salir a la calle de noche. Miro sobre el hombro constantemente, estoy siempre alerta y cuido bien por dónde ando.
Aún cuando esté relajada, que no sea tan tarde o vaya acompañada, necesito llevar mi spray pimienta en la mano listo para disparar. Es como cierta "fijación manual" que he desarrollado, me da tranquilidad saber que al menos podré defenderme en caso de que algún rufián quiera hacerme daño de nuevo.
Lo que no entiendo es... después de todas las veces que me han roto el corazón, ¿por qué me sigo enamorando?
¿Por qué no aprendo a llevar mi spray pimienta en la mano listo para disparar?

domingo, 15 de febrero de 2009

Bien lo dijo Ana

"Si me dieran a elegir entre una vida entera sin música y una vida entera sin pareja, sin dudarlo un segundo renunciaría a la pareja"

viernes, 13 de febrero de 2009

Amor vs Libertad

A propósito del 14 de febrero, me he topado con numerosos artículos dirigidos a personas que no tienen pareja, en los que se intenta darles alguna especie de consuelo por pasar este día de San Valentín solos como ostras, mientras una oleada de cursilería azota al resto del mundo que está felizmente "emparejado". Tratan de venderte la idea de que es genial estar soltero porque puedes hacer un montón de cosas, ir a donde tú quieras, festejar a lo grande con tus amigos, ver la película que se te antoje en el cine y no estás obligado a regalar nada a nadie en esa fecha. Entonces viene a mi mente una pregunta: ¿la libertad y el amor están peleados? Al parecer, para muchas personas así es. Hace tiempo leí un libro buenísimo que se llama "Los límites del amor" de Walter Riso. En él dice que la cultura ha ponderado el amor de pareja como la forma máxima de autorrealización, que se nos ha vendido la idea de que el amor todo lo puede, que amar realmente a alguien implica renunciar a ti mismo, que cuando amas de verdad te vuelves uno con la otra persona, etc, etc, etc.
Bullshit!!! Precisamente por ese tipo de ideas hay tantos matrimonios infelices, tantas parejas que andan y terminan, vuelven a andar y vuelven a terminar... y por infelices que sean juntos, piensan que el verdadero amor no renuncia y que hay que luchar hasta el final por defender el "amor". El libro sostiene que es necesario buscar un equilibrio, procurar tener un amor digno, equitativo, donde exista igualdad entre las dos personas y se respeten sus derechos.
Se citaban numerosos ejemplos de relaciones enfermizas, donde había violencia, infidelidades, maltratos y otras vejaciones hacia los derechos humanos de alguno de los dos. Leerlo me sirvió a darme cuenta de que debía estar atenta a que el amor por otra persona nunca opacara mi amor por mí misma y que jamás debía permitir que alguien me faltara al respeto o me lastimara. Aunque por desgracia mucha gente aún no comprende esto, es algo hasta cierto punto obvio y cualquiera sabe que cuando tu pareja te maltrata, te pone el cuerno o es celoso en exceso, algo no anda bien ahí.
Sin embargo, muy pocos consideran señal de alarma la “mandilonería excesiva”. Cuando ambos están perdidamente enamorados y llega un momento en que toda su vida gira en torno a la otra persona, no quieren hacer nada más que estar juntos, cuando comienzan a abandonar a sus amigos y a planear todo su futuro en función al otro. En teoría no hay ningún problema, los dos sienten lo mismo, el amor es correspondido y ambos están dispuestos a dar la vida por el otro.
Es sumamente común cuando el amor es tan intenso olvidar que somos seres individuales e independientes; aquello que decía Timbiriche de “tú y yo somos uno mismo” es el error más garrafal que puede cometer una pareja. En el momento en que dejas de lado tu esencia para fundirte con la otra persona, es muy probable que también estés dejando de lado las cosas por las que esa persona se enamoró de ti, además de que llegará un momento en que tu felicidad estará por completo en manos de la otra persona, siendo que nuestra felicidad es algo que siempre debe estar en nuestras propias manos.
No tiene nada de malo estar perdidamente enamorado, al contrario, es el mejor sentimiento que pueda existir, y si es correspondido, ¡qué mejor! El amor es una fuerza que impulsa al ser humano, que lo inspira, que lo alienta. Debemos aprovechar ese ímpetu positivo y no permitir que se transforme en algo que obstaculice nuestra vida, sino por el contrario, que sea un elemento de paz, de crecimiento.
A veces es difícil mantener el equilibrio, porque cuando se está enamorado todo el tiempo del mundo parece poco para estar con esa persona, todo parece girar en torno a él o ella y la vida misma tiene sentido sólo porque esa persona existe. Pero este esquema de pensamiento se convierte en un verdadero problema cuando por alguna razón la relación termina, llevando a la gente a caer en depresiones abismales y verdaderas crisis de identidad, ya que al haberse mimetizado tanto con la otra persona, al haber planeado su futuro a su lado y abandonado amigos, gustos, intereses propios, llega un momento en que ya no sabe quién es sin su pareja.

Por eso es bueno, aunque se tenga pareja, dedicar un tiempo para uno mismo. No se necesita estar soltero para ir al cine a ver la película que uno quiera (a mucha gente le resulta deprimente la idea de ir al cine solo, pero es fantástico, sólo es cuestión de quitarse los prejuicios). Aunque se tenga pareja, es indispensable dedicar tiempo a los amigos, salir con ellos, no olvidarse de que ellos siempre han estado ahí para nosotros y seguirán estando aún si la relación termina. Uno no debe dejar de escuchar la música que le gusta, ni abandonar sus pasatiempos.
El amor y la libertad no están peleados, al contrario. Amar realmente a alguien implica amarse a sí mismo primero, buscar el bienestar propio y el de la otra persona, y para buscar su bienestar también es importante darle su espacio, entender que es un individuo independiente de nosotros, con amigos, intereses y actividades en donde no estamos incluidos nosotros. Eso no tiene por qué ser un conflicto, ni el hecho de que tu pareja no te convierta en el centro de su universo significa que no te ame. Por el contrario, como dijo Gabriel García Márquez “la mejor de las relaciones es aquella en la que el amor entre las dos personas es mayor que su necesidad de estar juntas”.
El verdadero amor, además de ternura, comunicación y respeto, debe contener también libertad.

lunes, 9 de febrero de 2009

El corazón es un pedazo de carne

El corazón es un pedazo de carne...por lo tanto, si se mete al congelador, puede conservarse durante mucho tiempo.Sin embargo, una vez que ha sido descongelado, es necesario hacer algo con él, de lo contrario, se echará a perder. Y si una vez que se descongeló vuelves a meterlo al congelador, y después lo vuelves a sacar, ya no tendrá la misma calidad. Incluso, después de un par de veces de congelarlo y descongelarlo, es muy probable que se haya echado a perder. La carne deshidratada se conserva mejor.

Hoy hace un año

Hoy se cumple un año…
Han pasado tantas cosas desde entonces y, sin embargo, parece tan reciente. No lo entendí al principio, creí que simplemente había sido una mala experiencia, pero ahora sé que desde ese día nada volvió a ser lo mismo. Yo no volví a ser la misma.

Fue exactamente hace un año cuando yo caminaba a mi casa de regreso de la escuela. Ya había oscurecido y la calle estaba vacía, a pesar de ser temprano aún.

Un hombre de aspecto sombrío venía caminando por la acera en sentido opuesto al mío. Al cruzarnos, se me quedó viendo fijamente, incluso me pareció notar que aspiraba con lascivia para percibir mi olor. Continué caminando, intentando apretar el paso y alcancé a pensar que me gustaría ser de esas muchachas góticas de aspecto amenazante a las que nadie molesta. En esos pensamientos me encontraba, cuando mi espalda chocó contra la pared y tenía al hombre a escasos centímetros de mi cara, sujetándome con fuerza del brazo derecho y clavándome un puño debajo de las costillas, como si quisiera amagarme con una navaja. Lo miré a la cara y todo fue sumamente extraño. Casi pude escuchar los pensamientos del hombre y me di cuenta de que no estaba armado. Le tomé la mano que apretaba contra mis costillas y constaté que efectivamente no había ninguna navaja.

Al verse descubierto, el hombre me jaló del brazo del que me tenía fuertemente asida y me tiró al suelo. Comenzó a manosearme y dijo que me iba a coger. Yo forcejeaba, le lanzaba golpes, pero no parecía notarlo siquiera. No recuerdo bien qué pasó en esos momentos, sólo recuerdo haberlo tenido demasiado cerca, el dolor de mi brazo, el horrible olor del hombre…

En eso, se puso en pie de un salto y salió corriendo. Al mirar atrás, me di cuenta de que venían dos personas caminando por la acera y un coche por la calle.
Me puse de pie, mareada, y caminé hasta mi casa. Me lastimé una pierna cuando el sujeto me arrojó al suelo y apenas podía caminar. Tuve que utilizar un bastón durante un mes y en mi brazo quedó un horrendo moretón que tardó meses en desaparecer del todo.

Recuerdo vagamente aquellos días. Sé que mis amigos se portaron geniales conmigo, me consintieron mucho mientras estuve convaleciente, los que tenían coche se ofrecían a llevarme a casa después de la escuela, todos me ayudaban en lo que podían y me cuidaban. Recuerdo que estaba tan asustada que no quería ir a ninguna parte, no podía estar en la calle sin mirar continuamente sobre el hombro para comprobar que nadie me seguía (hasta hace unos días, antes de que lo supiera todo, no había podido quitarme esa costumbre por completo). Compré un gas pimienta y no podía salir de mi casa sin cargarlo porque me sentía insegura.

Pasaron los meses. Me volví más precavida, pero también más antisocial. Ya no me gustaba tanto salir como antes, dejé de tener tantos amigos y comencé a aislarme. La gente que me rodeaba empezó a comentar que tenía un problema de adicción al Internet, pues pasaba gran parte del día en la computadora, pero la verdad es que ya no toleraba del todo el contacto humano. Las cosas con el chavo que en ese entonces era mi novio se volvieron muy distantes. No sólo porque nunca le perdoné que él no estuvo al pendiente de mí como la mayoría de mis amigos; la verdad fue que la relación terminó porque algo cambió dentro de mí. Ya no deseaba su bien por encima de cualquier cosa, comencé a ser más egoísta, a no dar nada sin esperar algo a cambio, a pensar en mi bienestar por encima de cualquier cosa. Al final, como ya no toleraba estar cerca de él, para romper utilicé una táctica sumamente sucia y deplorable, lo hice sentir muy mal y el toque maestro: le hice sentir que había sido su culpa todo.

Continué con mi vida. Comencé a perder interés por las cosas que antes me apasionaban: dejé las clases de tango, descuidé mi programa de radio, dejé de escribir, empecé a fraguar planes para vengarme de una tipa que me había bajado un novio años atrás. Finalmente, me invitaron a ser vocalista en una banda y algo comenzó a interesarme de nuevo. Pero todas las canciones que escribía eran de odio, vacío, del absurdo que la vida representaba para mí. La banda duró algunos meses y finalmente terminó, tal vez por la misma mala vibra que yo irradiaba. Mis compañeros terminaron exhaustos y decidieron dejar de tocar.

Cada vez me volvía más antipática y ermitaña. Entonces lo conocí a Él. Desde el primer momento supe que había encontrado todo lo que siempre busqué en un hombre, y así se lo hice saber. Él parecía encantado, yo le gustaba desde hacía tiempo y comenzamos a salir. Al principio estuve feliz, parecía que todo había terminado. Pero sólo era un periodo de transición. Poco a poco, Él comenzó a darse cuenta de que algo andaba mal conmigo, algo me faltaba. No era que hiciera nada malo, o que fuera mala con Él. Simplemente, no se sentía aquella chispa que había hecho que todos mis novios se enamoraran perdidamente de mí. Era como si me hubiera quedado sin alma.
Finalmente, Él se marchó a Madrid y se olvidó de mí por completo. Siendo el único asomo a la felicidad que había tenido en mucho tiempo, me ocurrió algo muy parecido a lo que le pasa a la gente normal cuando le rompen el corazón. Depresión, añoranza, pensar en Él todo el tiempo, no desear estar con nadie más, comparar a cada hombre que se cruzaba en mi camino con Él y desde luego, todos perdían.

Duré así mucho menos tiempo del que dura la gente normal cuando le rompen el corazón, pero mucho más del que había durado en cualquier otra decepción amorosa. Entonces, fue como si un switch en mi pecho se apagara. Creí que simplemente se había puesto en modalidad “Love off” como ya muchas veces había pasado, y que tan pronto conociera a algún otro chico guapo, inteligente y agradable, volvería al estado “Love on” en un parpadeo. Nunca me ha costado dejar atrás las relaciones que no funcionaron y darme nuevas oportunidades con otras personas.

Pero transcurrió el tiempo, y aunque conocí a muchas personas, ninguno llegó a interesarme. Ya ni siquiera era que los comparara con Él. Era que simplemente, me aburrían. Dejé de hablarme con mis compañeros de la escuela, dejé de salir con mis amigos y pasaba la mayor parte del tiempo que no estaba en la escuela ni en el trabajo, encerrada en mi cuarto.

Las vacaciones no contribuyeron a cambiar eso. Pasé un mes prácticamente encerrada en la casa, leyendo, escribiendo, haciendo ejercicio, sintiendo tanta energía física que necesitaba una manera de desfogarla. En consecuencia, comencé a perder peso y desarrollar una excelente condición.

El leve insomnio que toda la vida me había aquejado se agudizó hasta el grado de hacerme permanecer despierta hasta las seis de la mañana. También comencé a perder el apetito. A pesar de estar con mi familia, apenas les hablaba. Me mantenía totalmente aislada de todos, y a pesar de renegar de ello constantemente y asegurar que deseaba volver a Morelia para estar con mis amigos, me agradaba estar a solas. No es como si no hubiera podido salir con mis amigos de Uruapan, simplemente no me interesaba. Cualquier cosa que implicara trato con la gente me causaba cansancio y hastío.

Dejó de gustarme incluso salir a la calle, especialmente durante el día. La luz del sol me molestaba demasiado. A pesar de llevar mucho tiempo sin tener sexo, dejé de tener deseos. Era como si mi libido hubiera muerto por completo. También mi entusiasmo por cualquier cosa. Sólo había un enorme aburrimiento por todo.

Hace unas semanas mis hermanas cayeron presas de la fascinación por la saga literaria Crepúsculo, que parece ser una fiebre que ha contagiado a miles de adolescentes, encantadas por el guapo y cursi personaje de Edward Cullen, un vampiro que se enamora de Bella, una chica obsesiva e insegura, que al parecer tiene la facultad de convertirse en el centro del universo para todos quienes la rodean. Los hombres se enamoran de ella, los malos se obsesionan con matarla y vampiros, humanos y licántropos dedican su vida a protegerla.
Debo admitir que, aunque no me gusta del todo el estilo de la autora, de que me pareció un romance cursi y enfermizo y de que me cayó mal la protagonista, yo también caí en las redes de Crepúsculo: vi la película y suspiré con el guapo y completamente irreal Edward, leí de corrido los primeros tres libros de la serie, enamorándome de Jacob, el sexy hombre lobo, que a mi juicio tiene una personalidad más compleja, interesante y creíble que el vampiro, quien me parece completamente sacado de una fantasía de niña de secundaria: guapísimo, romántico, dulce, protector, virgen, moralista. Un joven que lucha constantemente en contra de su naturaleza y cuyo mundo entero es Bella y su prioridad en la vida es que ella sea feliz.

No sé si sea porque ya estoy amargada, porque ya no creo en el amor incondicional y el romance entre Edward y Bella me parece de lo más obsesivo y que lejos de creer que duraría toda la eternidad, pienso que es como un noviazgo de preparatoria que es intenso, que ambos creen que es el verdadero, pero que termina después de unos meses y tras unos años te das cuenta de que esa persona en absoluto era lo mejor para ti. ¡Y Bella desea convertirse en vampiro para estar con él por toda la eternidad!

Caray, si Él me hubiera amado como Edward ama a Bella (aún cuando Él no es ni la mitad de lo perfecto que es Edward) tal vez yo también habría sido capaz de renunciar a cualquier cosa, a hacer el sacrificio que fuera necesario e incluso a condenarme a pasar una eternidad siendo un monstruo. Pero como Él no llegó a quererme siquiera, nunca lo sabremos, sigo siendo un grinch y pensando que un amor así no es otra cosa que codependencia, obsesión y falta de madurez emocional.

Sin embargo, lo que más llamó mi atención de los libros, fue que presentan a los vampiros de una manera muy distinta a lo tradicional. Ellos pueden pasar por humanos fácilmente, no duermen nunca y andan fuera durante el día, pueden alimentarse de sangre de animales para no atacar personas, no le temen a los crucifijos ni al ajo, tienen fuerza y rapidez sobrenatural. Para que una persona se convierta en vampiro, necesita ser mordida, pero no desangrada, para que la ponzoña de los dientes del vampiro se esparza por todo su cuerpo, en un proceso de tres días, durante los cuales la persona agoniza y se va convirtiendo poco a poco en un monstruo. Hay una parte interesante en “Eclipse”, el tercer libro de la serie, donde dice que muchos de los crímenes que se realizan en las ciudades, son responsabilidad de vampiros, pero los seres humanos no nos damos cuenta y pensamos que son resultado de mafias, delincuentes y “chupacabras”.
Fue entonces cuando se me ocurrió una teoría… ¿qué pasaría si el hombre que me asaltó aquel día hubiera sido un vampiro? Miro mi brazo y ya no existe marca alguna del moretón que me dejó, pero perfectamente hubiera podido ser una marca de mordida…

¿Y si en realidad la ponzoña tarda un año en esparcirse y el proceso es más gradual de lo que hacen creer los libros?
¿Y si en realidad durante todo este año me he transformado en la persona taciturna y solitaria que soy ahora simplemente porque he ido perdiendo el alma poco a poco?

Ya no puedo sentir amor, ni odio, ni emoción, ni tristeza. Stephenie Meyer miente. Los vampiros somos seres totalmente insensibles. No somos capaces de amar como se supone que Edward ama a Bella. Sentimos una completa apatía por todo.
Lo único que podemos sentir es sed, pero no deseamos abalanzarnos sobre el primer humano que se nos ponga enfrente… somos perfectamente capaces de controlar nuestros instintos, tal como los seres humanos lo hacen. Podemos esperar el momento indicado y la persona idónea…

Porque la verdad es que no bebemos sangre. Nos alimentamos de la vida de las personas. De sus sueños, de sus ilusiones, sus planes, sus sentimientos. Lo absorbemos de ellas del mismo modo que si bebiéramos la sangre de sus venas, y con resultados igualmente letales, aunque a plazos más largos, pues el cuerpo de una persona puede continuar viviendo durante semanas después del ataque, pero si estamos lo suficientemente sedientos como para absorber hasta la última gota de sus vidas, mueren de inmediato…

Supongo que a mí me salvó apenas el hecho de que el vampiro que me mordió no tuvo suficiente tiempo para absorber toda mi vida… por ello me convirtió sin querer en una de ellos…

Y ahora realmente soy una de esas chicas góticas de aspecto amenazante a las que nadie molesta… sin necesidad de vestirme de cuero ni pintarme los labios de negro. Con una simple mirada soy capaz de ahuyentar a quien se cruce en mi camino.

Hoy, después de un año, pienso cobrar a mi primera víctima… lo traje con promesas de una noche de pasión. Es tan atractivo y agradable que casi siento pena por tener que matarlo… pero he esperado demasiado. Tengo sed.

Lo beso lentamente en los labios, saboreando su aliento cálido… luego voy recorriendo su mandíbula, llego a su cuello. Puedo escuchar su respiración agitada, su pulso que se va acelerando más y más… entonces clavo mis dientes en su yugular. Él gime, excitado.
Lo siento, querido… no habrá acción esta noche. Te sorprenderá cómo poco a poco tu excitación irá convirtiéndose en tristeza. Pensarás que es remordimiento de conciencia por estar engañando a tu novia… un enorme vacío crecerá en tu interior y empezarás a sentirte realmente miserable, tendrás que morder tu labio para no llorar… pero no te preocupes, que no durará demasiado.
Ya empiezo a sentir cómo la vida abandona tu cuerpo…

Their loss...

¿Por qué ponerse triste cuando alguien que de verdad te importa, a quien quieres y estás dispuesto a cuidar y hacer feliz decide que no quiere estar contigo? Si tú le dabas (o estabas dispuesto a darle) lo mejor de ti, y no lo quiso, quien pierde es esa persona. Si tu amor era sincero, si estabas dispuesto a tratarlo con respeto, ternura y a estar ahí siempre que te necesitara, entonces tu amor era un cofre con una joya preciosa, valiosísima y sumamente difícil de encontrar. Es tan valiosa que deberían librarse batallas por obtenerla, hacer un despliegue de heroísmo y ganarla, o al menos demostrar que son dignos de poseerla. Puedes regalar esa joya a quien consideras que la merece, aún cuando no haya hecho nada espectacular por ganársela, y puede que aciertes y esa persona logre ver lo mucho que vale y la cuide como debe. Pero si esa persona no se dá cuenta de su valor y la arroja al suelo, no queda más que levantarla y seguir adelante.Y puede que encuentres a alguien a quien mueres por regalársela, pero no está dispuesto a tomarla. Entonces, sólo queda continuar, no puedes estar rogando a alguien que acepte regalada una joya de tanto valor, ni puedes llegar a dudar de realmente cuánto vale sólo porque alguien no lo supo ver. Es una tontería ponerse triste porque alguien no quiso aceptar tu precioso regalo. Él se lo pierde...

Good morning, headache

Desde que despierto estás aquí
invisible como el aire
la mañana me habla de ti
y no sé cómo escaparme

Allá afuera el sol no me espera
las aves cantan de extraña manera
en mis pulmones el aire pesa
hay agua adentro de mi cabeza

En mis ojos duele tu visión
como el humo apareces
escuchando el eco de tu voz
mis sentidos enloquecen

Allá afuera el sol no me espera
las aves cantan de extraña manera
en mis pulmones el aire pesa
hay agua dentro de mi cabeza

Another useless day...
I should have staid in bed...
Another useless day...
I should have staid in bed...

Lección de humildad

Mi carrera como escritora por fin empieza a perfilar para ser el enorme éxito que siempre he sabido que va a ser. Mi blog alcanzó 2700 visitas, he publicado notas y reportajes en un diario de circulación estatal y en un periódico en línea que está entre las 100 páginas más consultadas de Google. Hace poco me dieron una columna donde semanalmente puedo publicar mi opinión sobre lo que se me dé la gana. Por supuesto, todo ello me ha tenido extremadamente feliz en los últimos días, he andado con las pilas al cien (a pesar de los tropiezos que sufrió mi vida personal últimamente) y como dice Amandititita "Me creo la muy muy".Escribir es mi razón de ser, es mi catarsis, mi vía de escape, mi forma de entender la vida. El hecho de que la gente lea mis escritos y de alguna manera se identifique con ellos, o hagan alguna diferencia en su vida (como mi entrevista con Ruber Dan), es la perspectiva más satisfactoria que el futuro me puede ofrecer. Sin embargo, no puedo dormirme en mis laureles; necesito aplicarme porque me hace falta mucho por aprender, tengo que perfeccionar mi estilo, leer muchiiiiiisimo (tanto que no me va a alcanzar la vida para hacerlo, pero haré mi mejor esfuerzo), y no creer que ya porque estoy teniendo muchas oportunidades soy una fregonería ni una "pluma depurada" como me llamó mi novio de a mentiritas ayer. Tengo que entender que lo que para algunas personas puede ser una genialidad, para otras puede ser una basura; y mantenerme firme en escribir siempre lo que me llene y no lo que crea que los demás van a aprobar. El arte debe ser honesto, sin importar si complace a otros o no. El otro día caí en cuenta de lo ridículo que es el ser humano al tomarse a sí mismo tan en serio. Fui a desayunar a una lonchería que está cerca de la oficina. Iba yo muy contenta porque acababan de publicar mi primera columna y estaba feliz pensando en que por fin la gente iba a leer lo que pienso y a tomar en serio mis opiniones. Al llegar al establecimiento, me di cuenta de que encima del mostrador tenían el periódico donde aparece mi columna. Sonreí, orgullosa, me senté y pedí una torta de pierna con queso. Entonces, me di cuenta de que una de las encargadas estaba limpiando los vidrios del local. Los rociaba con Windex y observé que después los restregaba con algo que llevaba en la mano... una bola... de... papel periódico!!! Y, riendo para mis adentros comprendí qué hacía Cambio de Michoacán en el mostrador. Desde luego, pronto tocó el turno a la página donde estaba mi columna y mis inspiradas y catárquicas palabras quedaron reducidas a una bola de papel mojado en Windex. El vidrio quedó reluciente tras ser restregado con mis brillantes ideas. Y fue cuando descubrí que sin importar cuánto me esfuerce, qué tan bien escriba y publique donde publique, para alguna gente mis escritos seguirán siendo sólo una hoja de papel que sirve para limpiar vidrios. Una hermosa lección de humildad que recibí con una gran sonrisa y una mordida a mi torta de pierna con queso.

Manifiesto Femenino

Tal como apareció este domingo en mi columna En los cuernos de la Luna, del diario Cambio de Michoacán. Para leer la versión completa, entra al blog de www.myspace.com/lunedormante

Manifiesto Femenino

El sexo femenino siempre ha sido tema de debate. Hemos pasado por tantos roles y papeles a lo largo de la historia que se ha convertido en algo difícil definir qué es la mujer, o cuál es nuestro lugar. A mi generación le tocó una era en la que, en teoría, hemos alcanzado la igualdad. Después de varias generaciones de mujeres que lucharon por terminar con el papel de inferioridad en el que nos encontrábamos desde tiempos inmemoriales, ahora las mujeres podemos votar, ocupar cualquier puesto laboral y se ha roto con aquel designio bíblico de que el hombre sería nuestro dueño y deberíamos mostrar obediencia a él. Sin embargo, a nosotras nos corresponde una nueva lucha, que es lograr un equilibrio. El problema del feminismo ha sido querer que seamos hombres con pechos. Las feministas más encarnizadas muchas veces son también las que rebajan el género, pues en vez de exaltar su femineidad, la niegan y reprimen como si fuera un crimen. El feminismo es tan arcaico como el machismo, aunque sea mucho más reciente. No se trata de la pelea de primaria de los niños contra las niñas y de quiénes son mejores. Entendemos que para que el mundo avance se necesita de ambos y por ello en lugar de estar luchando, necesitamos aprender a complementarnos. La mujer moderna tiene que comenzar a entender que ser independiente y liberada no significa convertirse en una harpía adicta al trabajo cuya vida gira en torno a verse bien y comprar ropa de moda. Debemos estar preparadas para afrontar la vida laboral, desde luego. Pero no sólo porque ya no aplica eso de que el hombre es quien debe proveer, y ambos deben trabajar y aportar a la familia; sino porque el tener una carrera debe ser un medio de realización personal, una manera en que nos preparamos para tener un trabajo que disfrutemos y que nos haga sentir útiles y completas. El matrimonio no es la meta máxima y tampoco lo son los hijos; sólo son etapas de la vida, tan importantes como las demás. Si decido casarme es porque deseo tener un compañero, no un dueño. Si tengo hijos los cuidaré y amaré más que a nadie, pero seré consciente de que son individuos independientes de mí, algún día tendrán que hacer su vida y el haberlos traído al mundo no me convierte en su dueña. Las mujeres de las revistas no existen: son producto del maquillaje y el photoshop, por lo tanto no me interesa parecerme a ellas. La belleza de una mujer está en la seguridad que tenga en sí misma. No necesito que un hombre me diga que soy hermosa para creerlo. El ejercicio y una alimentación saludable no son sólo para estar delgadas, sino para sentirnos bien y estar sanas. Y la belleza sin inteligencia es como una caña sin anzuelo. Cargar las maletas, cambiar un foco o poner el garrafón de agua en el surtidor… podemos hacerlo, pero si algún caballero se ofrece a ayudarnos, se agradece, pues es lindo ver que aún hay hombres que les gusta sentir que necesitamos su auxilio para esas tareas “rudas”. Los caballeros son una especie en extinción, ayudemos a preservarlos. No utilizar el sexo como medio para obtener lo que queremos, ni en el trabajo ni en la vida cotidiana. Nunca callar lo que pensamos o sentimos; busco estar bien conmigo misma primero para poder estar bien con quienes me rodean. Libertad intelectual, financiera y emocional. La pareja es un complemento, no la razón de ser. Las mujeres debemos estar unidas y tratar de difundir entre nuestra generación y las futuras, una ideología a tendiente al equilibrio. Ser mujeres fuertes, guerreras, independientes, pero sin dejar de ser femeninas y exaltando siempre nuestra esencia. No hay sexo fuerte ni sexo débil, pero si hay sexo bello, definitivamente es el femenino. Aprendamos a defenderlo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Primera entrada

Finalmente, después de meses de estarlo dejando a la desidia, finalmente abrí mi blogspot. Esto animada por las 2700 visitas que alcanzó el blog de mi myspace esta semana.
Aquí estaré compartiéndoles la publicación semanal de mi columna, los temas que aborde en mi programa de radio y cualquier piratez que se me ocurra escribir.
Por el momento sólo quiero agradecer a toda la gente que ha estado al pendiente de mi blog, que les gusta lo que escribo y que apoyaron la creación de este espacio.