domingo, 16 de agosto de 2009

Tomás dijo...

"Lástima que las mejores fantasías se le ocurren a la gente que cree que son verdad... le quitan toda la chamba al escritor"

jueves, 14 de mayo de 2009

Perder a un amigo

En memoria de Owen

Hace unos días, salí a cenar con mi amigo Fernando y sus primos. Ellos iban de luto porque acababan de asistir al funeral de un amigo suyo, que había fallecido la noche anterior en un accidente. Estaban consternados, porque justo el día anterior habían estado con él; de hecho, entendí que el accidente sucedió cuando él volvía en taxi a su casa después de una reunión con sus amigos.

Y pensé: “qué triste... perder a un amigo de forma tan repentina. Creer que al día siguiente vas a verlo y de repente enterarte de que nunca más lo verás. De que si se te había olvidado decirle algo, si le tenías una sorpresa para su cumpleaños, que si habían quedado en ir a tomar una cerveza un día de éstos… ya no va a suceder…”

Al día siguiente, me encontré a un cuate en el supermercado. Se veía extraño, como ido. Comenzaba a pensar que estaba crudo, cuando en eso me preguntó “oye, ¿tú conocías a Owen?”. No hizo falta que dijera más; en ese momento comprendí que el amigo de los primos de Fernando, era ni más ni menos que el “Perro”, un muchacho al que conocía desde hace muchos años y que si bien, nunca llegamos a convivir lo suficiente como para poder decir que éramos buenos amigos, lo estimaba mucho.

Era de esa gente que frecuenta el mismo grupo de amigos que tú y a quien te encuentras de vez en cuando en fiestas y reuniones. Siempre que lo veía, me saludaba con su enorme sonrisa y me preguntaba por una prima mía que vive en México D.F, de quien él se enamoró perdidamente unas vacaciones en que ella estaba de visita en Uruapan. No lo conocía mucho, pero me caía muy bien, y la noticia de su muerte me dolió bastante.

Algunos de mis amigos, que llevaban una relación más cercana con él, aún no asimilan que él ya no esté. “Todavía creo que voy a ir a la siguiente peda y él va a estar ahí, con su chela en la mano y de buen humor, como siempre” dijo, apesadumbrada, mi mejor amiga.

Además del dolor por la pérdida, todos los que conocíamos y estimábamos a Owen estamos pasando por una etapa del duelo que se agudiza cuando la persona que falleció es tan joven: la reflexión.

La muerte causa dolor y desesperación no sólo por haber perdido a la persona, sino porque es un fenómeno totalmente inevitable, irreversible e inexplicable. A fin de cuentas, independientemente de la fe o creencias de cada quien, nadie sabe con absoluta certeza qué ocurre cuando morimos. Por lo tanto, ese miedo a lo desconocido que el ser humano tiene tan arraigado en el inconsciente, nos lleva a hacernos cientos de preguntas, que van desde ¿hay un “más allá”? hasta un ¿y cuándo será mi turno?”. Cuando alguien que conoces muere a una edad tan temprana, y especialmente cuando es de forma tan inesperada, una terrible verdad te golpea: no podemos saber cuándo nos tocará a nosotros.

Los jóvenes solemos pensar en nuestra propia muerte como algo lejano, que ocurrirá dentro de mucho tiempo. Después de todo, tenemos toda la vida por delante, una vida llena de planes, de metas y de asuntos pendientes. Simplemente, hay que ponerse a pensar en cuántas cosas queremos hacer este verano que ya se acerca… ¿qué pasaría si alguien nos dijera que no vamos a vivir para llevarlas a cabo? No es un pensamiento agradable, lo sé, pero es una posibilidad completamente real.

La gastada frase “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” no es más que un sabio consejo que nos recuerda que nunca podemos estar seguros de que mañana estaremos aquí, por lo que hay que llevar siempre a cuestas la menor cantidad posible de asuntos pendientes.

Ir a tomar un café con ese amigo al que hace meses no te has dado el tiempo de ver, arreglar las cosas con ese hermano con quien discutiste, dar un paseo al atardecer de la mano de la persona que amas… sé que suena cursi, pero son cosas que uno suele dejar para después por tener asuntos “más urgentes” qué resolver.
Y el día en que nos damos cuenta de que ir a tomar ese café que tanto postergamos nunca más será posible porque nuestro amigo ya no está, desearíamos haber elegido más sabiamente y haber dejado esas cosas “más urgentes” para después.

jueves, 7 de mayo de 2009

Mis desórdenes mentales

Estoy a un paso del manicomio

Disorder Rating Information

Paranoid: Low
Schizoid: Low
Schizotypal: Moderate
Antisocial: High
Borderline: Low
Histrionic: High
Narcissistic: Very High
Avoidant: Low
Dependent: Moderate
Obsessive-Compulsive: Moderate

Ya lo había hecho hace un par de meses y mis resultados eran ligeramente menos preocupantes... será que desde que ando con Cron me he vuelto más loca? o.O

El test está en este link para quienes quieran hacerlo

http://www.4degreez.com/misc/personality_disorder_test.mv

miércoles, 29 de abril de 2009

Ya me hartaron con su psicosis

Aspiro a ser periodista y como tal, en mi trabajo tengo que ser super objetiva y absolutamente todo lo que diga tiene que tener un fundamento válido, tiene que estar sustentado por datos o declaraciones y no puedo decir las cosas sólo porque sí.
Pero éste es mi blog y puedo decir lo que se me dé la gana, así que quiero aprovechar este espacio externar que ya estoy cansada del maldito tema que está en boca de todos y que ya ni siquiera quiero mencionar para decir que estoy harta de él.
Claro, cada vez que me subo a una combi me pongo el maldito cubrebocas, si tampoco me voy a arriesgar a que resulte que no fue pura paranoia de la banda y que realmente la situación está tan cabrona como dicen... pero para mí que exageran.
Como persona que ha estado en contacto con los medios, que empieza a conocer los vicios y mañas que existen en ellos, puedo decir con seguridad que gran parte de lo que aparece en las noticiarios no es 100% verdad. No que se lo inventen, sino que se manipula la información, se malinterpreta, se presenta de manera que el público entienda lo que uno quiera que entienda sin necesidad de mentirles.
Hay muchos que dicen que la comunidad médica está realmente preocupada, que de verdad se han visto muchos casos, que el estado de alerta es porque de verdad nos está cargando el payaso.
Otros dicen que todo es una conspiración del gobierno, que quieren ocultar no sé cuánta cosa, que todo es una mentira y que lo están utilizando para manipular a la banda.
Tampoco creo que de plano se lo hayan sacado de la manga y sea una completa mentira, porque está bien que los medios muchas veces engañan a la gente, pero es un tema demasiado delicado como para que de plano se lo hayan inventado por completo (además de que es un hecho que sí ha habido enfermos).
Pero no lo sé... se ha creado una psicosis mal pedo en toda la república e incluso en otras partes del mundo que en lo personal me parece fuera de proporción: ya cualquier síntoma de catarro que uno tenga o simplemente si te da tos porque te estás ahogando con tu propia saliva ya es un motivo de preocupación porque "no iré a tener influenza porcina???" y ya la gente se empieza a malviajar creyendo que se va a morir sólo porque se le soltó la moquera cuando se enchiló con la salsa valentina que le puso a las papas.
Una cosa es extremar precauciones porque la gripa en general es una enfermedad sumamente contagiosa y por lo tanto este virus marciano también lo es... pero ya no querer ni salir de tu casa, y de pensar que por estar en un radio de 10 metros próximo a una persona con influenza porcina te vas a contagiar, nada más de verlo y aún cuando traigas cubrebocas ya es psicosis excesiva.
Para empezar, la enfermedad sólo es mortal para las personas con otros problemas que afectan su sistema inmunológico como SIDA, diabetes, desnutrición, etc. Los bebés y ancianos, la gente de escasos recursos... pero a los que estamos bien alimentados, que tenemos una salud fuerte y que podemos buscar atención médica en caso de complicaciones (aunque sean consultas por treinta pesos en las farmacias similares), por muy influenza porcina que sea no nos mataría.
La verdad ya estoy cansada de que no se hable de otra cosa. Es cierto que si no hacían suficiente énfasis en que la gente debía cuidarse quizá no lo harían, pero el pánico que se ha esparcido por todos lados creo que es demasiado. Al grado de que muchos de los parientes que iban a venir este fin de semana a la fiesta de XV años de mi hermana prefirieron faltar porque temían contagiarse ¬¬ no creo que sea para tanto ( y es una opinión meramente personal y cada quien es libre de opinar lo que quiera ).
Por lo pronto, seguiré en estos días de vacaciones de la uni, que aunque son bienvenidos nos van a atrasar cabrón en los proyectos y entregas que teníamos y se va a hacer un desmadre porque ya sólo nos quedaban como tres semanas de clases. Estaré haciendo changuitos para que el Vive Latino no se cancele porque para que vuelva a venir Gogol Bordello va a estar bieeen cabrón y además va a ser un show que nos devuelvan los boletos si se cancela.
Seguiré también saliendo a la calle con el disfraz de Sub-zero y lavándome las manos obsesivamente cada 5 minutos hasta que nos digan que el peligro (real o ficticio) ha pasado.
Pero ya tratemos de pensar en otras cosas, no? Ya hasta debe haber un chingo de enfermos psicosomáticos por este show. Yo amanecí medio moquienta hoy y me llegó a pasar por la mente si no me habría contagiado ya.
Así que todos aquellos que estén en desacuerdo con todo lo dicho aquí, estén al pendiente por si me muero en días próximos de gripe porcina, serán bienvenidos a reirse de mí.

Cambio de planes

Hace tiempo, yo solía ser de las personas que se dan
fácilmente por vencidas. Ante cualquier dificultad, prefería dar marcha atrás y
desistir en los proyectos que estuviera realizando. Me molestaba que las cosas
no salieran exactamente como yo las planeaba, y siempre quería estar en control
de todo en mi vida.
Sin embargo, por estas fechas, hace un año, conocí a una persona que influyó enormemente en que mi manera de percibir la vida cambiara por completo.
Dany Arreygue estaba estudiando el penúltimo año de arquitectura; acababa de iniciar un negocio de venta de paella y le estaba yendo bien. Incluso acababa de comprarse un coche con sus nuevas ganancias.
Tenía cientos de planes para el futuro, que lucía más que prometedor para un
muchacho inteligente, guapo y carismático.
Sin embargo, la vida de Dany dio un giro cuando, a causa de la diabetes que padece desde los ocho años, comenzó a sufrir de desprendimiento de retina. Se sometió a numerosas operaciones de láser, siempre con la promesa de que su visión iba a mejorar.
Por desgracia, los esfuerzos fueron en vano, y en el lapso de un año, Dany perdió la vista por completo.
Desde luego, todo su plan de vida se vino abajo. Obviamente, no le sería posible ejercer su carrera, ni realizar muchísimos de los objetivos que tenía trazados. Su vida diaria se transformó por completo; el simple hecho de salir a la calle solo se convirtió en un reto, tuvo que volver a aprender a leer, a escribir, a caminar guiándose por un bastón.
Pero la vida pone pruebas grandes a personas grandes, y Dany en lugar de tirarse a la depresión, de inmediato comenzó a luchar por adaptarse a su nueva condición: entró a la escuela para ciegos, se unió a grupos de personas con discapacidad, y decidió cambiar de carrera por una en la que no necesita la vista: psicología.
Actualmente, a sólo tres años de haber perdido la vista, lleva una vida plena: va a la escuela los fines de semana, tiene un trabajo, hace deporte y va solo a todas partes. Es una persona casi por completo independiente.
En lo personal, conocer su historia y convivir de cerca con este ejemplar muchacho de 25 años, me hizo darme cuenta de que muchas veces, las personas nos dejamos vencer por obstáculos mínimos, mientras que hay gente que se enfrenta con obstáculos que podrían parecer verdaderas tragedias, y salen adelante.
Algo que me enseñó la amistad de Dany fue que lo peor que una persona puede hacer es victimizarse a sí mismo. Cuando hay dificultades, no debemos tirarnos a la desgracia ni enfrascarnos en el reclamo a cualquier deidad o antideidad con la típica pregunta “¿por qué a mí?” lo que las personas grandes hacen ante las dificultades es preguntarse “¿qué puedo hacer al respecto?”.
Desde entonces, trato de seguir el ejemplo de Dany y luchar día a día por alcanzar mis metas, sin importar las dificultades que se me presenten. En todo caso, cuando los planes que teníamos trazados se vienen abajo por algún motivo, lo que debemos no es abandonar nuestros sueños, ni pensar que todo está perdido. Simplemente hay que hacer un reajuste y ver que un cambio de planes, si lo enfrentamos con valor, puede traer incluso resultados más satisfactorios de los que hubiera tenido el plan original.

viernes, 17 de abril de 2009

El día más feliz de mi vida

En mi vida ha habido momentos geniales, viajes increíbles y sucesos inolvidables. Si hiciera una balanza, seguramente han sido más los días en que me han pasado cosas notablemente buenas a aquellos en los que me han pasado cosas notablemente malas.
Soy muy afortunada.

Pero hay un día que recuerdo especialmente, un día que de inmediato vendría a mi mente si en este momento me preguntaran cuál ha sido el día más feliz de mi vida.

Ni siquiera recuerdo la fecha exacta, sólo sé que fue por ahí de septiembre... cierta mañana de un sábado desperté, y lo primero que vi fue la silueta de un pajarillo recortada por el sol que entraba por la ventana, saltando de un lado a otro.

Me pareció una manera hermosa de comenzar el día, y me levanté a preparar mis cosas para irme a Uruapan. Era un sábado como cualquier otro; no me había ocurrido nada espectacular el día anterior, había ido a una fiesta muy chida, pero nada del otro mundo, de hecho estaba ligeramente cruda y me dolía un poco la cabeza. No estaba pasando nada sobresaliente en mi vida en aquellos momentos, no tenía ninguna razón particular para estar contenta, y sin embargo, me levanté de un humor excelente. Me sentía verdaderamente feliz.

Cuando iba en la carretera, comencé a observar por la ventanilla los paisajes, los árboles, las nubes... observé todo con atención el color de las flores de otoño. No estaban en ningún jardín, nadie las había plantado ni cuidado; ellas sólo habían crecido ahí, al lado de la autopista, y sin embargo eran de un color morado increíble. Las nubes se movían, perezosas, sobre un cielo de un intenso azul... tan intenso como el de cualquier mañana. Pero por alguna extraña razón, ese día llamó mi atención su tonalidad, los dibujos que trazaban sobre él las tenues nubes...

Llegué a Uruapan y al ver a mi familia, me inundó una sensación de dicha aún más intensa. Hasta a la señora que hace el aseo me dió un gusto increíble saludarla.
Mi papá estaba ocupado hablando por teléfono cuando llegué, así que me puse a ver la televisión mientras colgaba. Normalmente no me gusta la televisión, pero ese día todo lo que veía me parecía genial. Pensaba en todo el trabajo que tenía que haberse realizado para que esa imagen llegara a mi pantalla. Cambiaba de canal y quedaba fascinada por el sonido de un violín que interpretaba un señor en el canal de arte, por la sonrisa de un bebé en un comercial de pañales...

Después, mi papá colgó y me pidió que lo acompañara al mercado.
Y esa visita al mercado ha sido una de las experiencias más fascinantes de mi vida. Me sorprendía a mí misma el estado sensorial en el que me encontraba, además de la constante sensación de éxtasis que fluía en mi interior. Era una alegría tan enorme que casi sentía ganas de llorar de felicidad. ¿Por qué? ¡¡¡No lo sé!!! Todos me preguntan si estaba drogada, pero juro que no había consumido ninguna sustancia. Era simple y sencilla dicha.

Las frutas, los artículos del mercado, la gente... todo era fantástico. Como si lo estuviera viendo por primera vez. Me detenía en cada puesto a observar los colores, las formas, las texturas. Escuchaba las risas de los niños, las voces de los puesteros invitando a los marchantes a comprar. Pasé cerca de diez minutos frente a un puesto de peces y mascotas viendo a un ratoncito correr en una rueda dentro de su jaula.

Y en ese momento me di cuenta de que la felicidad puede ser un estado constante. No es necesario que nos ocurran cosas extraordinarias para sentir un gozo sin límites. La dicha que sentí durante todas esas horas, era tan o incluso más intensa que la de estar enamorada, o la de alcanzar alguna meta que me hubiera trazado.

Era una felicidad sin excusas, sin motivos, sin manchas. La simple felicidad de estar viva y una gratitud sin límites por el soplo del viento, por el calor del sol, por la gente que me rodeaba, por el latido de mi corazón.

American Beauty ya era mi película favorita antes, pero después de ese día comprendí totalmente su mensaje, y desearía tener alguna prueba de aquel día, como Ricky tenía el video de la bolsa de plástico.

Por eso quise escribir este relato... y desearía haberlo escrito cuando el recuerdo estaba más reciente, para no haber perdido tantos detalles...

Sé que este escrito no plasma todas las cosas que vi, pensé y sentí ese día... but it helps me to remember... I need to remember...

martes, 14 de abril de 2009

Lo que busco en un hombre

Cito textualmente una página de mi diario con fecha del 23 de enero del 2009 (un mes antes de conocer a Carlos)
Me dio mucha risa


He decidido que ya estuvo bueno de melindres y delicadencias, de listas de requisitos y demás: lo que realmente estoy buscando en un hombre se puede resumir en tres sencillos puntos:

1. Que sea inteligente
2. Que sea cariñoso
3. Que sea guapo

Ahora, tomando en cuenta todos los chascos de los últimos años, pareciera ser que es imposible encontrar las tres cosas juntas en la misma persona, así que habrá que ser flexibles:

Si tiene sólo una de las tres, al carajo!!
Si le falta sólo una, no hay bronca, con que tenga dos de las características es negociable de la siguiente manera (ordenado de combinación menos deseable a combinación más deseable):

- Si es guapo y cariñoso, no importa que no sea tan inteligente. Digo, tampoco que esté tan tapado, pero no importa que no sea excepcionalmente listo, mientras se porte chido conmigo y me guste mucho mucho (pero muuucho, para compensar la falta de intelecto)

- Si es inteligente y guapo, no importa que no sea tan cariñoso. La conversación será interesante y el taco de ojo compensaría su frialdad.

- Si es cariñoso e inteligente, no importa que no sea tan guapo. El físico es lo de menos, lo importante es cómo piense, si tiene tema interesante de conversación y si me trata bien, seguro se gana mi corazón aunque no sea muy agraciado.

Ahora que si llego a encontrar a alguien que tenga las tres...
¡¡¡ME CASO!!! XD



LOL!!!!!!