lunes, 9 de febrero de 2009
Their loss...
¿Por qué ponerse triste cuando alguien que de verdad te importa, a quien quieres y estás dispuesto a cuidar y hacer feliz decide que no quiere estar contigo? Si tú le dabas (o estabas dispuesto a darle) lo mejor de ti, y no lo quiso, quien pierde es esa persona. Si tu amor era sincero, si estabas dispuesto a tratarlo con respeto, ternura y a estar ahí siempre que te necesitara, entonces tu amor era un cofre con una joya preciosa, valiosísima y sumamente difícil de encontrar. Es tan valiosa que deberían librarse batallas por obtenerla, hacer un despliegue de heroísmo y ganarla, o al menos demostrar que son dignos de poseerla. Puedes regalar esa joya a quien consideras que la merece, aún cuando no haya hecho nada espectacular por ganársela, y puede que aciertes y esa persona logre ver lo mucho que vale y la cuide como debe. Pero si esa persona no se dá cuenta de su valor y la arroja al suelo, no queda más que levantarla y seguir adelante.Y puede que encuentres a alguien a quien mueres por regalársela, pero no está dispuesto a tomarla. Entonces, sólo queda continuar, no puedes estar rogando a alguien que acepte regalada una joya de tanto valor, ni puedes llegar a dudar de realmente cuánto vale sólo porque alguien no lo supo ver. Es una tontería ponerse triste porque alguien no quiso aceptar tu precioso regalo. Él se lo pierde...
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